Cada caso es único. La valoración determina el plan más adecuado.
Puede combinarse con cirugía, quimioterapia u otros tratamientos cuando es necesario.
Disminuir la probabilidad de recurrencia en ciertas situaciones clínicas.
Aliviar molestias cuando otras opciones no son suficientes.
Se identifican con precisión el tumor y los órganos de riesgo.
Se establecen márgenes de seguridad personalizados.
Se determina la dosis adecuada para cada caso.
El plan se revisa antes de cada fase del tratamiento.
No, no se vuelve radioactivo ni almacena radiación después de un tratamiento de radioterapia.
No, no hay necesidad de permanecer aislado de su familia, niños o mujeres embarazadas. Usted puede convivir de forma normal saliendo del equipo de radioterapia.
La radioterapia puede causar daño a órganos cercanos al tumor pero hay técnicas para disminuir el daño dependiendo del tipo de cáncer y la localización. En la consulta se explica de forma personal individual las medidas para disminuir los riesgos a órganos sanos.
Si tienes dudas o deseas agendar una valoración, estaremos encantados de acompañarte.